Quieto, pecadorrr!!

El final del Verano.

El final del verano. Fotografía con #OtraMirada.

El verano siempre se tiene por un tiempo en el que hace calor y la gran mayoría de las poblaciones desaparecen, con unas merecidas vacaciones. Lo malo es que cuando volvemos a la cruda realidad llegan las depresiones de la vuelta a la rutina.

Sin embargo, para un fotógrafo de bodas, el verano es la época de más trabajo de todo el año. Puesto que de ello depende la mayor parte de su sustento hasta la siguiente temporada. Y es que, a los clientes, no les apetece mucho celebrar su boda en invierno. Comprensible por otra parte…

Rollos a parte, es posible que estéis pensando sobre la importancia de contratar a un fotógrafo para tu boda y blablabla…

¡Pero no!  Ésta vez voy a hablarte sobre mi punto de vista, totalmente distinto al que pensabas que te contaría, de mis experiencias fotográficas veraniegas.

El verano no es sólo una época para hacer 17 bodas en 8 semanas, sino que es una oportunidad de poner en práctica todo el trabajo realizado que no se ve durante el resto del año. Ese que estaba haciendo, mientras la gente se pensaba que me estaba rascando la tripa con a dos manos, sentado en el sofá y viendo la tele…

Efectivamente, el verano, es una oportunidad única para trabajar en distintos eventos y a la vez. Tener la confianza suficiente para hacerlos creativos y originales. Cosa que por cierto, parece muy fácil, pero esto es como subir en bici el tourmalet, hay quien lo hace sin esfuerzo, pero no todos estamos a ese nivel.

Por otro lado, la fotografía de boda o reportaje social, al final es una mezcla de varios de estilos fotográficos. Que,  si los sabes aplicar adecuadamente, puede que consigas una mezcla entre moda y documental, que es una tarea bastante laboriosa. Pero que con un poco de práctica y mano izquierda, puede resultar muy divertida.

Erase una vez un estilo en cambio constante .

Como ya te he contado en alguna ocasión, el hecho de tener un estilo propio te va a diferenciar de la competencia.

Así que: tanto si eres de los que entregan las bodas al día siguiente, sin editar ni una sola foto ni media, como si eres de los que necesitas tu tiempo para procesar y mimar tus fotos, ambas afirmaciones son estilos propios totalmente válidos.

¿Y cuál es el mejor? O mejor dicho… ¿Cuál es el que prefieres tú?

Pues el mío, es una mezcla de todos y de ninguno. Que es como decir que tengo un estilo propio característico basado en ninguno. En definitiva, soy un alma libre en ese sentido y voy cambiando, según me corre el aire…🤭

Pero como ya sabes, me gusta dejar la foto bien hecha desde la propia cámara. Para ahorrar horas de edición y dolores de cabeza innecesarios.     

En mi caso, como fotógrafo de retrato, no sólo busco el medio de obtener unos retratos apasionantes. Sino que también busco el mejor momento para capturar la esencia de lo que está ocurriendo.

Con independencia del tipo de trabajo que realice. Siempre hay momentos para probar cosas nuevas. Y si no lo hay, necesitarás un pretexto para realizarlas.

No es sólo la forma en la que haces una fotografía, sino que también es importante la forma en qué diriges a tus sujetos/modelos/clientes para realizarla. No hay que centrarse únicamente en la importancia de la luz, o los parámetros que se usan. En mayor o menor medida va a ser de suma importancia que seas capaz de desenvolverte ante cualquier situación.

Es por eso que lo que para unos supone un motivo de depresión y de amargor, el final del verano supone para mi una nueva etapa por descubrir. Supone tener la oportunidad de volver a realizar nuevos cursos, para desarrollar y mejorar mi trabajo. Y de volver a experimentar en cualquier campo de los que trabajo habitualmente de la fotografía. 

Adéntrate en lo inesperado.

Trabajar en fotografía, no es significativo de que vayas a hacer siempre lo mismo a la espera de los mismos resultados. Lo mejor es encontrarte con nuevos retos al alcance de las expectativas. A veces, es preferible no ser el mejor en algo que amas, que ser el mejor en algo que odias.

En realidad ambas partes puede que tengan razón. Pero lo bueno de la fotografía es que es tan extensa y sus posibilidades tan amplias, que es una fuente de conocimiento continuo.

Y aún cuando creas haberlo visto todo, no te encierres. No utilices youtube como canal de aprendizaje y pinterest para coger ideas. Sino que tienes que salir a la calle y hacer realidad esas ideas que rondan por tu cabeza desde hace tiempo. 

Visitar otras ciudades, conocer nuevos profesionales y distintos creativos.  Adentrarte en nuevos proyectos que sumen. y alejándote de todos los gañanes que infravaloren tu trabajo porque creen pertenecer a ese extraño grupo de dioses del Olimpo, que saben de todo.

La capacidad de hacer buenas y creativas fotos, no reside en nada en especial.  Sino que más bien es una mezcla de esfuerzo y práctica constante. Pero también va a influir mucho la manera en la que te tomes y valores tu trabajo.

Puesto que no es lo mismo hacer un trabajo rápido y me lo quito de encima cuanto antes, que un trabajo más pausado. Pero poniendo más atención a los detalles, más mimo en cada edición de las fotografías. A fin de cuentas, la cantidad está muy bien pero sólo si va acompañada de calidad, sino que es sólo un “trabajo cutre” más. En el que no has invertido mucho tiempo y cero esfuerzo, gracias a esa app que tanto te gusta y que te ayuda a quedarte en tu maravillosa zona de confort.

Esto no es que sea algo desconocido, sino que es un secreto a voces. Pero para mí, estar en constante evolución no es un reto. Es parte de mi trabajo como artista creativo. Y no el hecho de copiarme de otros, porque, la creatividad ni se crea ni se destruye, sino que se copia.

Bromas a parte, llámalo inspiración o como quieras,, pero a fin de cuentas todos necesitamos beber de algún lado para inspirarnos a la hora de hacer un trabajo creativo.

Conclusión

Al final, el verano, no deja de ser un momento perfecto para vivir experiencias. Para poner en práctica lo aprendido durante el curso y aprovechar al máximo los momentos de ocio y relax, tras el trabajo, gracias a que da mucho de sí.

Puesto que cuanto más descansada esté tu mente, con más ganas volverás a la carga el próximo otoño. Con la ilusión de quien empieza una nueva aventura

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